Noticias

CICOM-UCR

Cuando el miedo se vuelve cotidiano: estudio alerta sobre el bienestar emocional estudiantil en la UCR

Anyelin Sánchez Agüero
César A. Parral
3. 06. 26

Una investigación pionera del Centro de Investigación en Comunicación de la Universidad de Costa Rica (CICOM-UCR), revela que el miedo se ha convertido en una experiencia cotidiana para la población estudiantil universitaria.

El estudio alerta sobre esta realidad emocional: el 78.3% del estudiantado de primer ingreso en la Sede Rodrigo Facio ha sentido miedo, y cerca de uno de cada cinco lo experimenta todos los días o casi todos los días.

Fuente:
UCR

La propuesta no solo analizó esta realidad emocional, sino que busca transformarla en bienestar, resiliencia y ciudadanía activa. 

En medio de clases, trabajos universitarios, transporte diario y conversaciones familiares, hay una emoción que atraviesa con fuerza la vida cotidiana del estudiantado: el miedo.

Presente en la calle, en las aulas, en el entorno familiar e incluso, en el imaginario colectivo, este sentimiento se ha instalado como una constante silenciosa pero poderosa.

El estudio alerta sobre esta realidad emocional: el 78.3% del estudiantado de primer ingreso en la Sede Rodrigo Facio ha sentido miedo, y cerca de uno de cada cinco lo experimenta todos los días o casi todos los días.

Lejos de ser un fenómeno aislado o concentrado en el Valle Central, este patrón se repite en otras regiones del país. En las sedes regionales de la UCR el porcentaje de estudiantes que reporta haber sentido miedo asciende incluso a 80.8%.

Pero ¿de qué tienen miedo las y los estudiantes? ¿Qué dice esta emoción sobre el contexto universitario y social actual? ¿Y cómo puede la Universidad acompañar estas experiencias en lugar de ignorarlas?

Cartografía del miedo

La investigación se elaboró con rigor estadístico y metodologías participativas buscaba ir más allá de la recolección de datos: pretende construir una cartografía emocional del miedo. Y lo que encuentra es revelador.

El lugar donde más sienten miedo estas personas es en la calle, con 17%. Ya sea al desplazarse hacia la Universidad, regresar a casa o caminar en espacios públicos, muchas personas estudiantes reportan una sensación constante de vulnerabilidad, especialmente frente a la criminalidad, el acoso o la inseguridad urbana.

Mientras tanto en el ámbito psicosocial el miedo más presente responde al sentimiento de fallarle a la familia, con un 38.7%.

Esta emoción está profundamente relacionada con las expectativas familiares sobre el éxito académico, la presión por aprovechar la oportunidad universitaria y la preocupación por no poder devolver el esfuerzo que muchas familias hacen para que sus hijos estudien.

Por último, en el ámbito sociopolítico, la mayor preocupación de las personas estudiantes es el miedo al crimen organizado, con un 35.8%.

La percepción de que la violencia estructural se ha infiltrado en múltiples esferas de la vida pública se posiciona como una amenaza persistente, especialmente en un contexto nacional en el que los índices de criminalidad y corrupción han generado un clima de incertidumbre.

En las sedes regionales, si bien los miedos individuales y sociales coinciden con los de la Sede Rodrigo Facio, aparece una preocupación adicional: la estabilidad financiera de la propia Universidad de Costa Rica, con un 31.6%.

El temor de que se vean afectadas las becas, los servicios estudiantiles, la oferta académica y, en última instancia, la posibilidad misma de seguir estudiando marca una diferencia significativa en las prioridades emocionales de estos estudiantes.

En las sedes regionales, si bien los miedos individuales y sociales coinciden con los de la Sede Rodrigo Facio, aparece una preocupación adicional: la estabilidad financiera de la propia Universidad de Costa Rica, con un 31.6%

Fuente: UCR

De la emoción al acompañamiento

El proyecto, denominado “De las narrativas del miedo a las habilidades para la vida y la ciudadanía”, fue liderado por la Dra. Lisbeth Araya Jiménez (CICOM), y se planteó como eje central la transformación del miedo en herramientas para el bienestar integral.

Contó con la colaboración del Instituto de Investigación en Educación (INIE), la Oficina de Bienestar y Salud y la Fundación Paniamor.

Su propósito no es simplemente documentar el malestar emocional del estudiantado, sino comprender cómo estas emociones afectan sus decisiones, relaciones y proyectos de vida.

Desde esa comprensión, se propone diseñar estrategias institucionales que fortalezcan habilidades socioemocionales, capacidades comunicativas, resiliencia y pensamiento crítico.

Como parte de la metodología, durante el segundo semestre de 2023 y el primer semestre de 2024, se aplicó un cuestionario a muestras estadísticamente representativas de estudiantes de Humanidades de la Universidad de Costa Rica.

En el segundo semestre de 2023 participaron 463 estudiantes de todas las Sedes Regionales, con un nivel de confianza del 95 % y un margen de error del 4 %.

En el primer semestre de 2024 la encuesta fue respondida por 355 estudiantes de la Sede Rodrigo Facio seleccionados con un nivel de confianza del 95 % y un margen de error del 5 %, a partir de una población total de 2.560 estudiantes.

La investigación concluyó el año pasado y como parte de ella se elaboraron guías orientadoras, espacios de formación, metodologías pedagógicas y campañas de sensibilización, todas con el fin de generar un entorno más seguro, empático y comprometido con el bienestar estudiantil.

Lejos de ser una generación frágil, los estudiantes entrevistados y acompañados por este proyecto demostraron una gran capacidad de reflexión y un profundo deseo de cambio.

Escuchar, actuar, transformar

Este estudio no se limita a producir cifras alarmantes. Lo que realmente propone es una conversación nacional urgente: ¿cómo están viviendo emocionalmente nuestras juventudes universitarias? ¿Qué tipo de sociedad estamos construyendo si el miedo se convierte en una emoción predominante entre quienes estudian, sueñan y construyen su futuro?

La investigación invita a que las instituciones educativas, las políticas públicas y la sociedad en general, dejen de mirar el miedo como una debilidad individual y lo reconozcan como un síntoma colectivo que merece atención, escucha y transformación.

Lejos de ser una generación frágil, los estudiantes entrevistados y acompañados por este proyecto demostraron una gran capacidad de reflexión y un profundo deseo de cambio.

Son personas jóvenes que a pesar del miedo, buscan transformar su realidad, construir redes de apoyo y participar activamente en la creación de entornos más seguros, más humanos y menos marcados por el temor.

Más información: lisbeth.arayajimenez@ucr.ac.cr